Ayer mientras volvía para mi casa, yendo en auto por la Avenida San Martín, me dispuse a doblar hacia la calle Asunción, rumbeando para Devoto.
Luego de avanzar un par de cuadras, un policía me indica que me estacione. Suponiendo que era un control improvisado y me iban a pedir el registro y cédula (no divisé ninguna camioneta de control de alcoholemia), efectivamente lo hace pero luego me pide de bajar del automóvil, para ser testigo de la lectura de derechos a un sujeto que había cometido un accidente.
El suceso en cuestión ocurrió porque dicha persona abrió la puerta de su auto y no se dio cuenta que atrás venía otro individuo andando en bicicleta, el cual se golpeó contra la puerta. Se podía notar que tal puerta había sido golpeada pues no cerraba bien. Entonces hice acto de presencia mientras se le decía al conductor del auto (que no era el dueño) que sería procesado y el auto y la bicicleta secuestrados para investigación (o lo que sea).
Moraleja: Por favor miren por el espejo retrovisor antes de bajar del auto. Gracias.


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